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Palabras acto de fín de año por Ana Rodríguez Castelli
¡Felicitaciones a todos los chicos que hoy egresan!
Nosotros, las mamás y los papás de chicos con necesidades educativas especiales, sabemos del gran esfuerzo que hay detrás de estos diplomas, así que nos alegramos como si fueran nuestros propios hijos.
Hoy quiero compartir con ustedes una experiencia personal, esta es una que me pasó a mí, con mi hija, pero se las quiero contar porque estoy segura de que cada uno de ustedes vivió alguna situación parecida a lo largo de este camino de la educación integrada. Yo no soy una buena escritora, soy amateur, escritora de mesa de la cocina, pero cuando lo que me pasa es muy fuerte, me siento a escribir. El día que les voy a contar escribí esto:
Se llama: “Hoy mi hija actuó de dama antigua”.
Hoy mi hija actuó de dama antigua, en el escenario, con sus compañeras, todas disfrazadas. Estaba contenta y un poco asustada. Habíamos repasado la letra creo que 1.000 veces, y ¡Estuvo tan bien!
Se notó que puso empeño en recordar todo lo que debía hacer, dijo su letra perfecto, se movió como le habían dicho, hasta agarró a su compañera de la mano para adelantarse a saludar…disfrutaba de estar allí arriba …
Yo, la miraba con el Jesús en la boca, embargada de emoción, no solo tenía los ojos llenos de lágrimas, se me caían sin poder evitarlo, como en cada acto y celebración del colegio, cuando no puedo creer como mi chiquita está en el colegio y se vuelva grande y esté tan bien. Igual hoy fue especial, ella se sentía especial y orgullosa porque actuaba. Yo sentía una mezcla de emoción mezclada con alegría y un poco de temor. Temor por su exposición, es el miedo que sentimos los padres de chicos con alguna necesidad especial, miedo a que desnuden su diferencia ante una sociedad a veces despiadada que piensa que a ellos nunca les va a pasar, miedo a que esta exposición los pueda hacer sufrir; pero mi nena estaba preparada, se movió con soltura, igual que sus compañeras sostuvo el micrófono, hizo la reverencia y el saludo final. Tenía una sonrisa en la carita mientras se cerraba el telón.
Al instante, en mi interior, yo agradecí desde lo más profundo de mi corazón:
Agradecí a Dios, que la lleva de la mano;
Agradecí a Adeei, que fue el rayo de luz en medio de la niebla, cuando sentía que no sabía qué hacer. Cuando me senté en aquel pequeño departamentito de la calle Salguero y Graciela me aseguró que había posibilidades, que mi hija iba a poder ir al colegio que ellos sabían como integrarla. En Adeei aprendí qué era una maestra integradora, hoy, cinco años más tarde, creo que tienen algo de hadas…
Y también agradecí haber encontrado un colegio que aceptó el desafío. Mientras agradecía, me pasaban por la cabeza a velocidad del rayo, la imagen de cada una de las maestras integradoras, las coordinadoras, las maestras de grado y los profesionales que tuvo y tiene. Interiormente le agradecí a cada uno por cada gesto de cariño, cada minuto de paciencia, por el valor de acercarse, de aprender a quererla y de hacerla sentir parte, aceptada e incluída, todo ello de a poquito fue construyendo lo que ella es hoy.
Nunca voy a poder transmitir exactamente lo que es para mí ver a mi hija crecer así. Cuando era chiquita estaba todo el tiempo conmigo y solo dependía de mí, pero ahora está la mayor parte del tiempo con otras personas, y lo que es más, debe aprender a depender solo de ella misma; lo mejor que le puedo dejar es “aprender a hacer sola” y hoy lo hizo, y muy bien…Allí estaba con su vestido largo y su peinetón, contenta, un poco asustada, pero segura de si misma…
El camino de la integración evidentemente alguna vez fue solo una huella chiquita que unos pocos locos peleaban por defender, gracias a Dios y a muchas persona con visión y energía, varias aquí presentes, hoy es un camino más ancho, en donde entran muchos más niños y jóvenes; pero sigue siendo un camino de tierra, con piedras a veces chicas, otras veces más grandes. Nuestros hijos hoy caminan por esta senda que iniciaron otros, de nosotros depende que algún día sea una avenida pavimentada, juntemos nuestro esfuerzo y nuestra energía. Quiero, invitar especialmente a los papás y mamás de chicos integrados en Adeei, para que participen de los talleres de padres, para que apoyen las iniciativas que estamos organizando, para que traigan sus ideas porque así como nosotros y nuestros hijos necesitamos de Adeei, Adeei necesita de nosotros.
Hasta ahora somos muy pocos los que participamos, tenemos un desafío por delante necesitamos más que vengan y nos ayuden a lograr juntos lo que en definitiva es un mundo mejor para nuestros hijos.
Para terminar, yo siempre digo que al final de nuestra vida, alguien, ponganle el nombre que quieran, nos va a preguntar: “Vos qué hiciste con los talentos y las capacidades que se te dieron?” y seguramente todas las personas que trabajan en Adeei podrán contestar con muchísima tranquilidad: “A mi me necesitaron y yo estuve allí”
A todo Adeei, en nombre de los papás y mamás de los chicos Muy felices fiestas y Un millón de veces………. Muchiiiiísimas Gracias!!!!!
Ana Rodríguez Castelli
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